jueves, 15 de abril de 2010

"No denuncio a la Iglesia, sino a un sacerdote que abusó de mí"


Manos acusadoras. Alcides Guzmán no quiere ser retratado, pero permitió fotos de medio cuerpo durante la entrevista.


Alcides Guzmán, el joven que denunció al sacerdote Mario Sotelo por presunto abuso sexual, accedió a una entrevista con Última Hora. Confiesa que se siente discriminado por su familia y amigos


Por Andrés Colmán Gutiérrez
CIUDAD DEL ESTE

Tiene 18 años de edad, pero da la imagen de ser todavía un niño campesino pequeño, humilde y asustado.
Flaco y de estatura mediana, vestido con un pantalón y una remera sencilla, con una pequeña mochila en las manos, Alcides Guzmán recibe al periodista con la mirada hundida en el piso, en una sala privada de la Secretaria Nacional de la Niñez y de la Adolescencia, oficina regional de Ciudad del Este, pocos minutos antes de prestar declaración ante la fiscala Juliana Giménez, quien investiga la denuncia por presunto abuso sexual que presentó contra el sacerdote Mario Sotelo, ex párroco de Juan León Mallorquín.
Alcides ha viajado desde Asunción, temeroso de que la prensa se entere de su presencia, y su imagen sea retratada en los medios. “No, no quiero que me saquen fotos, por favor. Demasiado estoy sufriendo la burla de algunos que ya me reconocieron”, explica. Hasta ahora, el periodista de ÚH es el único con quien ha aceptado hablar, tras la intermediación de algunos amigos, y con la confianza de que su caso no será explotado de un modo sensacionalista.
A solas en la sala, a Alcides le cuesta abrirse a hablar del abuso que dice haber sufrido, y a ratos da la impresión de que se va a quebrar y echar a llorar.

-¿Podés relatar como sucedió el supuesto abuso que estás denunciando?
-Sí, voy a tratar. Me es difícil hablar del tema. Yo soy de Juan León Mallorquín (Alto Paraná), nacido allí, vengo de una familia humilde. Le conocía al padre Mario Sotelo, que era el párroco, pero desde lejos nomás, hasta que me preparé para hacer mi Primera Comunión y me fui a confesarme con él.

-¿En qué fecha hiciste la Primera Comunión?
-El 26 de noviembre de 2008.

-¿Qué edad tenías vos, entonces?
-Tenía 17 años.

-¿Y qué sucedió en el confesionario?
-El padre me dijo que estaba muy preocupado por mí, porque mirándome a los ojos había visto que yo estaba muy enfermo, que alguien me había puesto una especie de payé (brujería), que me iba a causar mucho mal. Yo le confesé que realmente me sentía mal, y me preocupó lo que me dijo, ya que era un pa’i. El me dijo que me podía ayudar a curarme, y que venga otra vez después junto a él en la parroquia, para ver qué podíamos hacer.

-¿Volviste después junto al sacerdote? ¿Qué pasó, entonces?
-Volví otra vez, varias veces, y él me iba hablando, me iba convenciendo de que yo estaba muy mal. Yo en esa época no sabía muchas cosas y le creí todo lo que me decía, porque él sabía hablar muy bien. Hasta que, al fin, me dijo que la única manera de curarme de la enfermedad que yo tenía era a través de un acto sexual, que por el semen iba a salir, iba a limpiarse todo en ese momento. Y me propuso hacer con él…

-¿Cuántas veces mantuvo relaciones sexuales contigo?
-Fue una sola vez. Después el padre Mario quiso volver a tener, pero yo ya me negué.

-¿En qué fecha ocurrió el acto sexual?
-Fue a fines de diciembre del 2008.

-¿En qué momento creíste haber sido víctima de un abuso, y por eso hiciste la denuncia?
-Como te dije, en ese momento yo le creía todo lo que me dijo, pero por otra parte sentía vergüenza, culpa, por lo que habíamos hecho. Algo me decía que estaba mal, pero no me animaba a contarle a nadie. Recién varios meses después le conté a una persona, y me dijo que yo había sido víctima de un abuso, y que tenía que denunciar. Igual dudé mucho, pero hablando con otras personas fui conociendo mis derechos, por eso hice la denuncia.

-Tu primera denuncia fue ante la Diócesis de Ciudad del Este, presentada el 11 de enero. ¿Qué pasó allí, según tu criterio?
-Primero hablé con los superiores del padre Mario (de la Congregación del Verbo Divino), que me trataron muy bien. Después me llevaron al obispado de Ciudad del Este, donde el obispo (monseñor Rogelio Livieres Plano) me escuchó atentamente, y me hicieron muchas preguntas. Luego fui a otra cita, donde ya estaba el padre Mario Sotelo, que negaba todo lo que yo decía. Al final no pasó nada, decidieron archivar el caso, para mí que le protegen al sacerdote. Por eso decidí hacer la denuncia ante la Justicia, a pesar de que es algo muy difícil para mí.

-¿Por qué decís que es difícil?
-Desde que se empezó a conocer el caso, me siento discriminado por mis familiares y por muchos de mis amigos. Parece que tienen vergüenza de mí. Me tuve que mudar de Mallorquín. Ahora trabajo en un taller mecánico, en Asunción. Algunos me reconocieron desde que mi nombre salió en los diarios y se burlan. Por eso no quiero fotos.

-¿Estás resentido contra la Iglesia Católica por lo que te sucedió?
-No, yo no denuncio a la Iglesia sino a un sacerdote que abusó de mí, aprovechándose a lo mejor de mi inocencia o de mi ignorancia. Pero no tengo nada contra la Iglesia, al contrario, encontré a otros sacerdotes que me apoyan y me acompañan, como el padre Nilo Mármol (titular de la SNNA en Alto Paraná). Yo solo quiero que se haga justicia.

El padre Sotelo guarda silencio

Última Hora intentó obtener la versión del sacerdote Mario Sotelo, pero miembros de la Congregación del Verbo Divino, a la que pertenece, indicaron que por el momento el sacerdote no quiere hacer declaraciones.
Sotelo, quien se desempeñaba como titular de la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús, de Juan León Mallorquín, Alto Paraná, fue trasladado a la Diócesis de Encarnación, pero el obispo local, Ignacio Gogorza, anunció que solo será admitido una vez que la Justicia resuelva el caso de presunto abuso sexual por el cual es denunciado, y lo absuelva favorablemente.
Actualmente, según informes, el padre Mario Sotelo se encuentra en la localidad de Edelira, Itapúa, en casa de sus familiares.

viernes, 26 de marzo de 2010

Una heroina en el ojo de la tormenta


Ni lo cimientos quedaron. Beatriz de Duarte, con su nieta Yenny, muestra los escombros de la casa desde donde María Luisa fue arrastrada por el raudal.


María Luisa Duarte se lanzó a las aguas desbordadas del arroyo Saltito, en Ciudad del Este, y rescató heroicamente a su hija y a su sobrino, pero ya no pudo salir. Sigue sin ser encontrada.


Por Andrés Colmán Gutiérrez
CIUDAD DEL ESTE

“El agua llegó de golpe y haciendo mucho ruido, parecía luego el fin del mundo”, recuerda Beatriz de Duarte entre sollozos, todavía impactada por la tragedia, mostrando los escombros de la vivienda de su hijo Manuel, totalmente destruida por la tormenta del martes último, en el barrio Remansito de Ciudad del Este, donde su hija María Luisa fue arrastrada por el raudal y sigue sin ser hallada.
Esa mañana Manuel salió temprano a trabajar y dejó a su pequeño hijo Marcos a cargo de su hermana María Luisa, en la humilde vivienda de madera y ladrillos, a orillas del arroyo, en un estrecho valle ubicado entre dos colinas, en la zona costera del río Paraná. El niño estaba jugando con su primita Yenny, la hijita de María Luisa, mientras la mujer ayudaba en la tareas domésticas en casa de su madre, Beatriz, a muy poca distancia, un poco más arriba del valle.
“La tormenta no nos dio tiempo para hacer casi nada. Se largó a llover muy fuerte, y escuchamos que el raudal venía con gran potencia y el agua del arroyo empezó a crecer muy rápido. Mi hija salió bajo la tormenta para buscar a los niños, pero cuando llegó allí la casa ya estaba toda inundada”, relata Beatriz, en guaraní.
Ella vio cuando su hija se lanzaba al arroyo desbordado y peleaba contra la correntada para entrar dentro de la casa y sacar a los dos niños en brazos, avanzar resbalándose en el agua hasta la cintura, hasta llegar a la costa, donde les pasó a los dos chicos para que se pongan a salvo.
“Cuando ella quiso salir, ya no pudo. El agua le llevó con mucha fuerza. Yo la vi irse sin poder hacer nada, pidiendo auxilio mientras sacaba la cabeza y los brazos, gritándome: ‘¡Socorro mamá… pe che ajudamina! (ayúdenme, por favor)’. Corrimos por la costa hasta donde podíamos, pero ella ya no volvió a salir. ¡Fue muy terrible…”, recuerda Beatriz, destrozada por el dolor.

DESAPARECIDA. María Luisa Duarte tenía 28 años de edad y deja a dos hijos pequeños. Ella vivía separada del padre de sus niños, y ayudaba a su madre y a sus hermanos en diversas tareas de sobrevivencia. “Acá somos muy pobres pero trabajadores, y nos ayudamos entre todos para sobrevivir”, dice Beatriz, quien es viuda y crió sola a sus diez hijos.
Debido a la pobreza, no tuvieron más alternativa que construir sus viviendas en una zona baja, junto al arroyo, pero que se convierte en un territorio de alto peligro cada vez que llueve. “Mi hijo Manuel perdió toda su casa y todas sus pertenencias, se quedó solo con la ropa puesta. El agua le quitó todo, no dejó ni los cimientos de la vivienda. Y yo le perdí a mi hija, que fue una heroína, que dio la vida por salvar a su hija y su sobrino”, dice la sufrida mujer.
Más de un centenar de pobladores viven a orillas del arroyo, todos a merced de los raudales. “A mí ya no me sirve que me traigan chapas y víveres, la mejor ayuda es que me consigan un terreno más alto donde mudarme. Pero ahora lo que más quiero es que encuentren el cuerpo de mi hija y me la devuelvan, para darle una despedida cristiana, como se merece”, pide Beatriz.
Efectivos de la Marina, de la Policía y del Cuerpo de Bomberos realizan búsquedas del cuerpo de la mujer, pero hasta ayer no hubo resultados. Los rescatistas temen que haya sido arrastrada hasta el caudal del río Paraná, donde será mucho más difícil hallarla. Mientras, en el barrio Remansito, dos niños pequeños siguen preguntando: “¿Dónde está mamá…?”.

jueves, 25 de marzo de 2010

El Puente de la Amistad cumple 45 años


Admirado por los turistas, escarnecido por los sacoleiros y viajeros que deben soportar diariamente un verdadero calvario para intentar cruzarlo, retratado mil veces en idílicas postales y hasta filmado en superproducciones de Hollywod, el Puente de la Amistad sobre el río Paraná, en la frontera entre Ciudad del Este (Paraguay) y Foz de Yguazu (Brasil), cumple 45 años de vida este sábado 27 de marzo.
Es considerada una de las obras más bellas entre los puentes de arco, en todo el mundo. Con 552,40 metros de largo; 13,5 metros de ancho y 78 metros de alto, figura en el libro de records mundiales "The Guinness Book of Structures", como el segundo más grande de los puentes de concreto armado y arco, luego del Puente de Gladesville, sobre el río Perramatta, cerca de Sidney, Australia.
Es el principal ícono arquitectónico de Ciudad del Este y toda la región de la Triple Frontera, y su estructura soporta diariamente el paso de unas 25.000 personas y más de 10.000 vehículos, que generalmente congestionan el tráfico y producen largas colas, especialmente cuando los inspectores de la Receita Federal, en la Aduana brasileña, se ponen estrictos en los controles de las mercaderías ingresadas desde el lado paraguayo, o de los grandes camiones cardados de grano, rumbo a los puertos marítimos.

CONTROVERTIDA HISTORIA. La construcción de un puente internacional sobre el río Paraná fue acordada por el entonces general Alfredo Stroessner y el presidente Juscelino Kubischetk, en un paquete de obras que incluían la represa hidroeléctrica de Itaipú, en el marco de la llamada “marcha hacia el Este”, que abrió camino entre la selva alto paranaense para crear nuevas poblaciones, con generosas facilidades para la instalación de colonias de migrantes brasileños en territorio paraguayo.
El 29 de Mayo de 1956, en Rio de Janeiro, se firmó el convenio para construir el puente. Una comisión especial llevó adelante la obra, proyectada por el ingeniero brasileño Almyr Franca. El 26 de enero de 1961, Stroessner y Kubistchek realizaron una primera inauguración simbólica de la unión física, que aun no estaba terminada, pero se podía cruzar por encima de tablones colocados en la parte superior.
Las obras concluyeron el 26 de marzo de 1962 y tres años después, el 27 de marzo de 1965, se procedió a la inauguración oficial. En Brasil ya gobernaba otro presidente, Humberto Castelo Branco, quien daba inicio a un largo y funesto periodo de dictadura militar. En Paraguay, continuaba el mismo, el general Alfredo Stroessner.

ABANDONADO. Desde su inauguración oficial, mucha agua ha corrido bajo el Puente de la Amistad. La localidad que la alberga en el lado paraguayo dejó de llamarse Ciudad Presidente Stroesner tras el golpe que puso fin a la dictadura en 1989, para llamarse Ciudad del Este, a secas.
Actualmente el puente muestra una imagen de colapso y abandono, y está en marcha el proyecto de una segunda unión vial en la zona de Presidente Franco, que permitirá darle algún alivio. Aunque continúa sólido y firme, su imagen de decadencia da lástima: le falta una buena mano de pintura y refacción. Las vallas están rotas y el sistema de iluminación nocturna totalmente caído. A la noche exhibe una imagen oscura y siniestra, aunque hay quienes dicen que es de propósito, para facilitar las operaciones de contrabando.
En el 2009, el entonces director paraguayo de Itaipú, Carlos Mateo Balmelli, habló un plan de mantenimiento y recuperación del sistema lumínico, financiado por la entidad binacional. Pero hasta ahora, solo ha quedado en el mero anuncio.

sábado, 13 de marzo de 2010

Triple Frontera de película


El director Michael Mann dialoga con autoridades municipales de Ciudad del Este, durante la filmación de escenas de la película Miami Vice, frente al local del Hotel Casino Acaray.


Hay una decena de películas que incluyen escenas filmadas en la región. Además de la ganadora del Oscar, Kathrin Bingelow, el director de “Tropa de Elite” también quiere filmar una de espías y terrorismo.


Por Andrés Colmán Gutiérrez
CIUDAD DEL ESTE

Desde el mortal agente James Bond 007 hasta el aventurero arqueólogo Indiana Jones ya se pasearon por la región de la Triple Frontera entre Paraguay, Brasil y Argentina, estableciendo las bases de lo que podría llegar a ser, en el futuro, una pequeña Hollywood sudamericana.
Desde que el inquietante director estadounidense Samuel Fuller incluyó escenas en blanco y negro de las Cataratas del Yguazú en su drama sicológico Shock Corridor (Corredor sin retorno) en 1963, más de una decena de cineastas realizaron parte de sus películas en la región.
Grandes realizadores como Steven Spielberg y Michael Mann incluyeron tomas realizadas en las Cataratas (el caso de Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal, 2008) así como en la alucinante Ciudad del Este (Miami Vice, 2007), en una larga lista que incluye comedias disparatadas como la de Mr. Magoo (1997) de la Disney, la serie fantástica del monstruo japonés Goodzilla (2007), o la premiada obra de cine independiente Happy Together, del realizador hongkonés Wong Kar-Wai, ganadora en Cannes.
Pero la mayor expectativa se confirma con el anuncio de la gran ganadora de los Oscars 2010 por su film The Hurt Locker (Vivir al límite), Katryn Bigelow, quien ya tiene en desarrollo un film titulado “Triple Frontier”, con guión del también ganador del Oscar, Mark Boal.
CRITICA SOCIAL. En una reciente entrevista con el diario Folha de Sao Paulo, la ganadora del Oscar ofreció más detalles de lo que será Triple Frontier.
“Quiero continuar con esa idea de un film de crítica social, que debe ser entretenimiento y atracción también. Es una excelente oportunidad para colocar una lupa o lente de aumento sobre una situación en particular en esa región (la Triple Frontera), como hicimos con The Hurt Locker en Irák”, destacó.
Kathrin Bingelow dice que su guionista, Mark Boal, aún está escribiendo la historia, pero confía en que la producción de Triple Frontier se inicie este año. “Probablemente las filmaciones se hagan más en el lado argentino, pero el guión todavía se está haciendo, es una etapa muy prematura y no podemos aún hablar mucho sobre esto. Espero que sea para este año, estoy cruzando los dedos”, indicó.

OTRA PELICULA. Mientras, hay otro proyecto en marcha. El director brasileño José Padilha, ganador del Premio Oso de Oro en el Festival de Berlín con su película "Tropa de Elite", sobre la lucha de policías y traficantes en las favelas de Río de Janeiro, adelantó a la revista Variety que ya está en marcha su próxima película, que “transcurrirá en la Triple Frontera”.
Con guión de Jason Keller y producción del sello Warner Bros, el filme girará “en torno a un agente federal norteamericano que viaja de incógnito a la Tripe Fronteira sudamericana, con el objetivo de desmantelar una célula terrorista, reveló Padilha.
"La película atraerá la atención del mundo entero hacia esta 'Dodge City' moderna de América del Suur", dijo también a Variety el productor Gianni Nunnari, el mismo que estuvo tras exitosas películas como 300, Los Infiltrados y Seven.


Las Diez películas con escenas filmadas en la Triple Frontera

Shock Corridor (Corredor sin retorno, 1963). Un clásico drama sicológico, dirigido por Samuel Fuller, en blanco y negro y 19 milímetros, incluía escenas de las Cataratas del Yguazú, tratada con efectos especiales, para ilustrar la alucinación del protagonista.

Moonraker (1979). Undécima película de la serie James Bond 007, dirigida por Lewis Gilbert y protagonizada por Roger Moore, fue la primera gran producción que puso el foco en la región. Siguiendo la pista de un transbordador espacial robado, Bond llega a Brasil y acaba en una lancha arrastrada por la corriente a las fauces de las Cataratas del Yguazú. Se salva a último momento, activando un planeador portátil, que sobrevuela de modo espectacular la Garganta del Diablo, mientras su embarcación es tragada por la aguas.

La Misión (1986). La premiada película de Roland Joffé, con Robert de Niro y Jeremy Irons, abre con una impactante escena: un sacerdote jesuita atado a una cruz por los indios es arrojado a la principal cascada del Yguazú. La imagen del martirio acuático se convirtió en la foto promocional del filme. El equipo filmó durante una semana en Foz de Yguazú y De Niro hizo un recorrido por la región, manifestando su admiración por las bellezas naturales.

Mr. Magoo (1997). La delirante comedia producida por Walt Disney Picture y protagonizada por Leslie Nilsen, quien encarna al clásico personaje de dibujos animados, quien accidentalmente se apodera de una joya muy costosa, llamada la Estrella de Kusrdistán, y es perseguido por dos agentes federales en un delirante periplo internacional que lo trae hasta la Triple Frontera y las Cataratas del Yguazú. Cómicas travesuras con un trasfondo de espectacular vista panorámica.

Happy Together (1997). Celebrada película del realizador honkonés Wong Kar-Wai, ganadora en Cannes. Basada en el relato «The Buenos Aires affair» de Manuel Puig, narra la historia de una pareja de homosexuales de Hong Kong que viaja a conocer las Cataratas del Yguazú. Una relación tormentosa, en medio del cautivador marco de la Triple Frontera. Incorpora la clásica canción Happy Together (Felices juntos) del grupo The Turtles, en versión de Frank Zappa.

Miami Vice (2007). Una superproducción dirigida por Michael Mann, con Colin Farrel y Jamie Foxx. Se filmó durante una semana en Ciudad del Este, aunque incorpora muy poco de las escenas rodadas en la región. Presenta a la Triple Frontera como una región de marcados contrastes sociales, refugio de capos mafiosos y meca del narcotráfico. El villano de la película tiene una majestuosa mansión a orillas de las Cataratas del Yguazú.

Goodzilla 3D to the Max (2007). La versión para proyectar en 3D del clásico monstruo japonés, también se ambientó en la Triple Frontera. Dirigida por Yoshimitsu Banno, la temible criatura despierta de su hibernación muy cerca de las Cataratas del Yguazú y empieza desde allí a sembrar el terror, trasladándose luego a México y concluir la batalla en Las Vegas.

Indiana Jones y el reino de la Calavera de Cristal (2008). La esperada cuarta saga de Steven Spielberg y George Lucas incluye una escena aérea de las Cataratas del Yguazú, en cuyos alrededores se ubica el misterio templo de alienígenas, a los que el veterano Indy hace frente, esta vez con su hijo. Aunque según el filme, las cataratas se ubican en el Amazonas.

Smallville 6ª temporada (2007). La serie televisiva de la Warner Bros que narra las aventuras juveniles de Clark Kent/Superman, incluye en su sexta temporada una escena en la que el protagonista aparece en las Cataratas del Yguazú, pero según la producción, estas se encuentran en la Patagonia Argentina.

Salve Geral (2009). Película brasileña dirigida por Sergio Rezende, realizador de celebrados filmes como Canudos y Lamarca, narra el gran ataque dirigido por miembros de la organización criminal Primer Comando da Capital (PCC), que paralizó Sao Paulo en mayo de 2006. La protagonista Lucía viaja a Ciudad del Este a hacer comprar, cruza el puente de la Amistad y recorre Foz de Yguazú. Se filmó durante dos semanas en la Triple Frontera.

martes, 9 de marzo de 2010

Ganadores del Oscar filmarán una película en la Triple Frontera


La directora Kathryn Bigelow y el guionista Mark Boal, ganadores del Oscar 2010, quienes rodarán este año la película "Triple Frontier".


Kathryn Bigelow y Mark Boal, la directora y el guionista que resultaron los grandes ganadores de los Oscar 2010 con el film The Hurt Locker (Vivir al límite), harán su próxima película en la Triple Frontera entre Paraguay, Brasil y Argentina: el thriller de acción Triple Frontier, traducido al español como Guerra al Terror.


Por Andrés Colmán Gutiérrez
CIUDAD DEL ESTE

Lo que es el poder de Hollywood y los premios Oscar. Desde hace unos meses, en varios medios periodísticos locales se venía hablando del proyecto de una próxima película que se filmará en la región triple fronteriza entre Paraguay, Argentina y Brasil, justamente con el título Triple Frontier, pero hasta entonces era considerada como “una película más”, entre varias que ya se han realizado en la región, de mayor o menor importancia.
El nombre de la directora del futuro filme, Kathryn Bigelow, no sonaba muy conocido ni estimulante. Más aún cuando se la relacionaba con películas de terror no muy bien sucedidas como la saga de vampiros “Cuando cae la oscuridad” (Near Dark, 1987), o filmes de acción sin muchas pretensiones como “Punto de quiebra” (Point Break, 1991) con el carilindo Keanu Reeves haciendo de estrella del surf.
Pero apenas se supo que Bigelow era una de las grandes favoritas a ganar los premios Oscar por su última película The Hurt Locker, el interés en Triple Frontier fue creciendo a nivel local. Y en la noche del domingo 7 de marzo, cuando la directora y su película se alzaron con 6 estatuillas de la Academia, incluyendo mejor película y mejor dirección, el interés se disparó a la estratósfera.
Más aún cuando se supo que el escritor de The Hurt Locker, el periodista Mark Boal, quien ganó un Oscar al mejor guión original, es también quien escribió la historia que se filmará en Triple Frontier, todo parecía increíble. ¡Es esa dupla de grandes ganadores la que vendrá a filmar en nuestra región!

¿“TERRORISMO ISLÁMICO”? De la temática contenida en el guión de Triple Frontera se sabe aún relativamente poco.
Una información aparecida en el diario The New York Times destaca que la película empezará a rodarse en este año 2010, producido por el sello Paramount Pictures, y será un thriller de acción que abordará el tráfico de drogas “en la zona fronteriza conocida entre Paraguay, Argentina y Brasil, donde los ríos Paraná e Iguazu convergen, formando la Triple Frontera, difícil de controlar y un refugio para la delincuencia organizada”.
La directora Bigelow manifestó que su nuevo filme tendrá el mismo "estilo crudo y visceral, en lo visual" que tiene The Hurt Locker.
Sin embargo, la primera mujer ganadora del Oscar primero debe concluir una producción titulada “El año milagroso” para la cadena HBO, de manera que el filme tri-fronterizo estaría rodándose en el segundo semestre del año.
En cuanto a los actores que intervendrán en el filme, el NYT sostiene que hubo conversaciones con grandes figuras como Sean Penn, Javier Bardem, Denzel Washington y Cristian Bale, pero nada está aun confirmado.
Si se sabe que Charles Roven, Alex Gartner y Steve Alexander participarán como productores ejecutivos. Roven fue productor de “Batman: el Caballero Oscuro”, de Cristhoper Nolan.
Medios periodísticos regionales difundieron versiones de que algunos miembros de la productora Paramount Pictures ya han estado recorriendo las posibles locaciones en Ciudad del Este (Paraguay), Foz do Iguaçu (Brasil) y Puerto Iguazu (Argentina).
Al mismo tiempo, dirigentes de la comunidad islámica de Ciudad del Este y Foz de Yguazú han dado a conocer sus temores de que el guión contribuya a estigmatizar aun más a los migrantes árabes, sobre quienes se teje la sospecha, alimentada por los informes del Departamento de Estado del Gobierno de los Estados Unidos, de presuntas conexiones o financiamientos a grupos terroristas islámicos.

lunes, 8 de marzo de 2010

A 30 años de la masacre de campesinos en el Caso Caaguazú


El ómnibus de Rápido Caaguazú, tomado por los campesinos, con los vidrios rotos por el tiroteo. Foto tomada por el periodista Alcibiades González Delvalle, de ABC Color, quien se encontraba en las inmediaciones. La Dictadura impuso una fuerte censura acerca de las informaciones del Caso Caaguazú.


El 8 de marzo de 1980, campesinos de Acaray-mi abordaron con armas un ómnibus, y exigieron ser trasladados hasta Caaguazú. Fueron perseguidos y masacrados por militares y civiles. Los cuerpos de diez asesinados siguen sin aparecer.


Por Andrés Colmán Gutiérrez
CIUDAD DEL ESTE.

El ómnibus 150 de la empresa Rápido Caaguazú había salido a las 01.00 de la madrugada del 8 de marzo de 1980 de Ciudad Presidente Stroessner (la actual Ciudad del Este), con rumbo a Asunción. A la altura del kilómetro 37 de la ruta 2, tres campesinos hicieron señas al chofer para que se detenga. Al abrir la puerta, advirtió que eran varios más, 18 en total, incluyendo a mujeres y niños. Algunos estaban vestidos con ropa militar de camuflaje (para-i) y portaban revólveres, rifles y escopetas.
“Subieron nuestros dirigentes a hablar con el chofer, explicaron que éramos campesinos pobres, perseguidos por el Gobierno, por pretender vivir como hermanos en nuestra propia tierra. Queríamos ir a Caaguazú, a iniciar una lucha por nuestros ideales, y no teníamos dinero para nuestro pasaje. El chofer aceptó llevarnos y subimos todos”, recuerda Arcadio Flores, uno de los integrantes del grupo.
Los campesinos estaban liderados por Victoriano Centurión (“Centú”), histórico dirigente de las Ligas Agrarias Cristianas (LAC), nacidas con apoyo de la Iglesia Católica paraguaya, que intentaban llevar adelante un modelo de organización social, al estilo de la comunidades eclesiales de base, pero eran perseguidas y reprimidas por la dictadura del general Alfredo Stroessner, por considerar que eran un “caldo de cultivo” para el comunismo.

HOSTIGAMIENTO. A inicio de los ‘70, Centú se había entrevistado con el propio ministro del interior, Sabino Montanaro, a quien pidió ayuda para establecer una colonia en unas tierras fiscales, en medio de los montes del Alto Paraná. Con permiso del Instituto de Bienestar Rural (IBR), entre abril y junio de 1972, unas primeras 35 familias procedentes de Misiones se establecieron en Acaray-mi, a 40 kilómetros al noroeste de la actual Ciudad del Este, y bautizaron el lugar como Nueva Esperanza.
Los conflictos se iniciaron a los pocos meses, cuando apareció una mujer llamada Olga Mendoza de Ramos Giménez (Ña Muqui), esposa de un general, quien reclamó como suyas las tierras ocupadas por los campesinos. Ante la resistencia a abandonar, empezó un duro hostigamiento, desde un destacamento militar instalado a la entrada de la colonia, con detenciones arbitrarias, torturas, quemas de ranchos y destrucción de cultivos. En marzo de 1979 la situación se había vuelto insostenible, cuando Centú y sus seguidores decidieron salir con armas en las manos.
Hay varias versiones sobre los objetivos de aquella “expedición armada” y la toma del colectivo. Según un pronunciamiento del Comité de Iglesias, dado a conocer entonces, los campesinos pretendían viajar a Asunción para protestar ante las autoridades por las injusticias que estaban padeciendo. Centurión y otros protagonistas, en cambio, afirman que iban a viajar a Caaguazú, para contactar con otros líderes campesinos e iniciar acciones de lucha armada para derrocar a la dictadura, pero todo les resultó muy mal.

INCIDENTES EN LA RUTA. En el puesto de control Santo Domingo, Torín, inspectores de Hacienda intentaron detener el ómnibus en que viajaban los campesinos, pero Centurión ordenó al chofer que siga adelante.
Rápidamente los funcionarios abordaron dos autos y los persiguieron, pensando que se trataba de contrabandistas. Uno de los autos se cruzó frente al ómnibus, pero Centurión rompió el parabrisas y efectuó varios disparos, hiriendo a uno de los funcionarios. Los autos detuvieron la persecución. Más adelante, los campesinos ordenaron al chofer que se detenga en el lugar llamado Altona, en Campo 8 (actualmente J.Eulogio Estigarribia), bajaron los 18 campesinos y se internaron en el campo, caminando hacia el norte.
“Caminamos unos mil metros y entramos en un monte para decidir qué íbamos a hacer. ‘Desde ahora nos van a perseguir a muerte los policías y militares’, les dije a todos. Nos dirigimos hacia el monte Monday”, recuerda Victoriano Centurión.

CACERÍA HUMANA. Enterado del asalto al ómnibus, esa misma madrugada del 8 de marzo, el dictador Alfredo Stroessner ordenó al jefe de Inteligencia Militar, general Benito Guanes serrano que se pusiera al frente de un gran operativo represivo para cazar a “los guerrilleros”.
Toda la región de Caaguazú fue invadida por camiones de soldados armados y el vuelo de helicópteros artillados. Unos 5.000 efectivos militares fueron desplazados, además de “milicianos” (civiles para militares) pertenecientes al Partido Colorado, a quienes se repartió armas. La orden era “acabar con los guerrilleros”.
La base de operaciones se estableció en la finca de la familia Collante, en las afueras de Caaguazú. Durante los dos primeros días, no hubo pistas de los fugitivos. El 11 de marzo, a la siesta, desde un helicóptero se divisó que tres hombres corrían hacia un monte, en la zona de San Antonio mi. El piloto dio aviso y en pocos minutos llegaron varios camiones de soldados y hombres armados, que rodearon la zona.
Dentro del monte estaban cuatro de los fugitivos (Mario Ruiz Díaz, Concepción González, Fulgencio Castillo Uliambre y Federico Gutiérrez) casi muertos de hambre y sed, que fueron fusilados al instante.
Otro grupo, liderado por Gumercindo Brítez, fue alcanzado hacia el suroeste por una patrulla al mando del mayor Carlos Alberto Ayala González. Hubo un intenso tiroteo, en el que cayó muerto Brítez, otros resultaron heridos y detenidos, y algunos lograron huir.
El tercer grupo, conducido por Estanislao Sotelo, fue interceptado en un monte cercano. Sotelo fue capturado con varias heridas, luego torturado y finalmente degollado por uno de los milicianos colorados, según testimonios.
El cuarto grupo, liderado por Victoriano Centurión, resistió a tiros en la zona del arroyo Pastoreo mi. En este grupos estaban dos mujeres menores: Apolinaria González, de 16 años, embarazada de tres meses, y Apolonia Flores Rotela, de 12 años, quien resultó herida con 6 balazos. El único que logró escapar fue Centurión.
Al final de la jornada, el saldo eran 10 campesinos muertos: Gumercindo Brítez, Estanislao Sotelo, Mario Ruiz Díaz, Secundino Segovia Brítez, Feliciano Verdún, Reinaldo Gutiérrez, Concepción González, Fulgencio Castillo Uliambre, Federico Gutiérrez y Adolfo César Brítoz. Todos habrían sido enterrados en una fosa común, en la zona de San Antono mi, cuya ubicación exacta no se ha podido determinar hasta la fecha, pese al insistente reclamo de los familiares por recuperar sus restos.
Además hubo dos capturadas con heridas: las menores Apolinaria González y Apolonia Flores; cuatro prófugos: Victoriano Centurión (quien permaneció tres meses oculto en el monte, hasta que fue rescatado y asilado en la embajada de Panamá, para ir al exilio), Francisco Solano Duré, Gil Santos Duré y Vidal Martínez; y 2 detenidos: Mariano Martinez y Arnaldo Flores.
Por parte de las fuerzas del Gobierno no hubo muertos, pero sí resultaron heridos el mayor DEM Carlos Alberto Ayala González, de la II División de Infantería, el alcalde policial Romualdo Rolón, el conscripto Aristides Ortigoza y los milicianos Felipe Giménez y Cesar Duré.

lunes, 22 de febrero de 2010

La Guerra de los Celulares revela la continuidad de las mafias en el Este



Cerca de 2 millones de teléfonos celulares ingresan en forma mensual de China a CDE. Importadores sostienen que una “mafia extorsiva” les pide “peaje” de 1 dólar por pieza. Se habla de piratería, subfacturación y corrupción de funcionarios.


Por Andrés Colmán Gutiérrez
CIUDAD DEL ESTE

El conflicto instalado mediáticamente como “La Guerra de los Celulares” se inicia el martes 26 enero, cuando unas 125.000 unidades de aparatos de telefonía celular multifunción, denominadas MP7, traídas desde China por varias empresas registradas como importadoras, quedan demoradas en la Aduana del Aeropuerto Guaraní, en Minga Guazú, al advertir los propietarios que miembros de la Fiscalía de Ciudad del Este aguardaban a la salida, con la presunta intención de detener los cargamentos.
“Por esta razón, no salieron los camiones ese día…”, aseguran los importadores, en un informe escrito entregado a ÚH. Relatan que el 21 de enero habían recibido llamadas telefónicas de personas a las que identifican como miembros de “una mafia extorsiva”, integrada supuestamente por un grupo de abogados, con presunto respaldo de autoridades fiscales y directores de medios periodísticos de la región, y que exigían el pago de 1 dólar por cada teléfono celular despachado.
“Nos informaba que teníamos que pagar los un dólar por unidad despachada, o de lo contrario habría persecución (publicaciones en la prensa, incautaciones, etc.)”, destacan.
Desde ese momento se desató una intensa guerra mediática a través de medios periodísticos regionales y nacionales, con graves acusaciones y amenazas, sacando a luz los poderosos intereses y las millonarias sumas de dinero que se mueven en el comercio fronterizo de Ciudad del Este, especialmente tras la importación de productos procedentes del mercado chino, y la preocupante continuidad de prácticas mafiosas de corrupción.

UN GRAN NEGOCIO. Aunque la importación de productos provenientes del mercado asiático -especialmente electrónicos, informáticos, prendas de vestir y juguetes-, han sido siempre la base del comercio fronterizo de Ciudad del Este, desde hace un tiempo ocupa un sitial privilegiado el de los celulares multifunción MP7 ( y sus modelos variantes), preferido por los compradores “sacoleiros” brasileños, por sus particulares características, como el doble chip (dos líneas en un solo teléfono) y tener receptor de TV digital, además de bluetooth, radio FM, internet, etc.
Pero el principal atractivo de estos productos es el precio: mientras un celular 3G “de buena marca” se vende a precios promedios de 400 a 500 dólares en las galerías de CDE, los MP7 se consiguen fácilmente desde 60 a 100 dólares, y varios de ellos con modelos “clonados” que imitan al de las marcas famosas.
Mensualmente ingresan al país más de 2 millones de teléfonos celulares procedentes de China, lo cual da una idea del gran volumen de dinero que se mueve por detrás. El principal destino de los mismos es el Brasil.
Los importadores defienden que los cargamentos ingresan en forma totalmente legal, por la ruta Hong Kong-Buenos Aires-Ciudad del Este. Sus detractores sostienen que son productos con software pirata, falsificaciones o copias de modelos de marcas internacionales, y que ingresan con sub-facturaciones o clasificadas como otros productos e menor valor en la aduana.

CHOQUE DE INTERESES. Un conflicto que se manejaba casi siempre bajo cuerdas, saltó a la luz con la retención de los 125.000 celulares en el Aropuerto Guaraní.
“Gente muy conocida, evidentemente mal intencionada y con ganas de lucrar con el sacrificio de aquellos que ven trabajar y recoger el fruto de su trabajo, se han comunicado con nosotros diciéndonos que ellos querían cobrar la suma de 1 dólar americano por cada pieza de teléfono que sea importado en Paraguay”, relatan los importadores, en el relatorio entregado a ÚH.
“Alegaban ellos que, de no ceder nosotros a sus pretensiones, harían que comencemos a ser perseguidos, y que para ello contaban con el respaldo del señor Rubén Candia Amarilla, Fiscal General del Estado, sus fiscales destacados en la frontera, y de miembros de la prensa que se encargarían de difundir las ‘noticias’ al respecto. Por su parte la fiscalía allanaría depósitos e interceptarían las cargas aunque sean despachadas al cien por ciento, y que incautarían los bienes y los depositarían en almacenes del Ministerio Publico, para contar con evidencia suficiente” agregan.
Los importadores denunciaron la vigencia de este presunto esquema extorsivo ante los jueces de Garantía del Alto Paraná y obtuvieron que los ministros de la Corte Suprema, Sindulfo Blanco y Víctor Nuñez, dispongan que, en lo sucesivo, los jueces acompañen a los fiscales para controlarlos. Aunque en el relatorio entregado a ÚH los importadores describen con nombres y apellidos a varios de los abogados, fiscales y periodistas metidos en el presunto “esquema extorsivo”, hasta ahora no han querido asumir en forma pública la identidad de a quienes acusan. El abogado del grupo de empresarios, el ex fiscal general Oscar Germán Latorre, anunció que muy pronto van a dar nombres e iniciar acciones judiciales en contra de ellos.

PAGARON 125 MIL. Con las cargas de celulares demoradas desde el 26 de enero en el depósito de la Aduana del Aeropuerto Guaraní, y ante el presunto acoso de los fiscales para realizar incautaciones, los importadores relatan que el día 28 de enero, sugestivamente, el diario Vanguardia de Ciudad del Este inicia una publicación “acerca de la existencia de un esquema de importación de productos piratas”.
“¿Habían ellos cumplido con lo que harían (perseguir con publicaciones periodísticas)? ¿Tienen realmente el respaldo de aquellos que nombran?”, se preguntan.
Relatan que el mismo día 28, uno de los dueños de las cargas, Ricardo Galeano (de la empresa JG SA) viaja a Asunción, para entrevistarse con el fiscal general, Rubén Candia Amarilla, para discutir el tema, pero no es recibido por el titular del Ministerio Público.
“Temerosos los importadores de que se les incauten los bienes ‘para investigación y el proceso penal correspondiente’, deciden ceder a la extorsión y se les entrega, según ellos indicaron, la suma de 125.000 dólares americanos, correspondiente a 125.000 unidades. Reina la calma…”, dice el relato escrito.
“Coincidentemente, los miembros del Ministerio Público desaparecen, no hay más publicaciones al respecto. Podemos seguir trabajando tranquilos…”, aclaran.
Hasta que el 4 de febrero, otro cargamento de 79.800 unidades de teléfonos vuelve a tener problemas en el Aeropuerto Guaraní. El producto debía tributar 1 mil millón de guaraníes, y los presuntos extorsionadores exigen el pago de 79.800 dólares. Esta vez los importadores se niegan el pago, y se reinician las publicaciones en los diarios locales.

viernes, 19 de febrero de 2010

Piratas del Caribe en el río Paraná


La chica hablaba en dificultoso castellano, enredada con vocablos en inglés y portugués. Desde el otro lado del auricular decía ser una periodista norteamericana que vive en Sao Paulo, colaboradora free lance del New York Times, y me pedía le cuente más detalles sobre los barcos piratas que se han adueñado del río Paraná, asaltando a los navegantes como en la época de Barbanegra.
Le respondí lo mismo que al amigo Ricardo Arrúa, del diario El Territorio, de Posadas, y a la colega Denisse, de Gazeta do Povo, de Curitiba: en Ciudad del Este sí existen muchos piratas, pero son todos de tierra firme y prefieren ensamblar celulares chinos con marcas imposibles en algún galpón kañy del barrio Remansito, antes que lanzarse al abordaje en las aguas embravecidas del Paraná.
Pero la colega del Times insistía en que había émulos del Capitán Jack Sparrow a las sombras del Puente de la Amistad, y por algún perverso motivo yo le estaba ocultando la hollywoodiense información. “¡Si lo publicó nada más y nada menos que la BBC de Londres…!”, me cuestionó. ¿Cómo podía atreverme a negarlo?
Era la tarde del martes 16. Algo había escuchado yo a la mañana en alguna radio local, y alguna otra referencia me había llegado luego vía Twitter, pero como andaba muy concentrado en otros temas, y me parecía una versión tan absurda, no le había dado importancia. Pero al recibir tanta llamadas de colegas de afuera, me puse a googlear y encontré el reportaje original, alojado en el sitio de BBC Mundo: “Alarma por piratas en Paraguay”.
El material refiere a “un diario de Asunción” (no aclara cual), que citó como fuente al comisario Tolentino Espinoza, jefe del Sistema 911 de la Policía Nacional en Ciudad del Este, advirtiendo a los propietarios de embarcaciones de mercaderías y pasajeros a cuidarse del ataque de los piratas de río. Incluye párrafos de declaraciones del mismo jefe policial hechas a un corresponsal de la BBC, confirmando la existencia de los delincuentes fluviales.
Desde entonces, el comisario Tolentino no se ha cansa de aclarar que él nunca habló de piratas a periodista alguno, y que el corresponsal de la BBC solo le preguntó quién patrullaba el río, a lo que respondió que era la Armada y no la Policía. Ni la Policía paraguaya, ni la Policía Federal Brasileña tienen conocimiento de que haya habido ataques de piratas en el río Paraná, en toda la región de la Triple Frontera.
Quienes trabajamos desde hace un tiempo por aquí sabemos qué es lo que hay y qué es lo que no. Lo que se informa, lo que se calla… y lo que se inventa. Pero no deja de sorprender que un medio periodístico internacional con fama de ser serio no haya chequeado debidamente lo que dice el despacho de un corresponsal, antes de alojarlo en su sitio. “Es un mito más que le inventan a la Triple Frontera” escribió Ricardo Arrúa desde Posadas, colega con quien hace tiempo estamos pensando en un Foro tri-fronterizo para analizar y debatir las verdades y lo mitos periodísticos sobre terrorismo islámico, mafias, espionaje… y ahora piratas.

lunes, 8 de febrero de 2010

Os Paralamas do Sucesso traen su rock reggae a Ciudad del Este


La legendaria banda brasileña, con su vocalista Herbert Vianna, actúa el sábado 13 de marzo en la capital del Alto Paraná, en el N9ne Bar & Lunch, el mismo local nocturno que recibió a Caetano Veloso.


Por Andrés Colmán Gutiérrez
CIUDAD DEL ESTE

El desfile de grandes estrellas de la música internacional no para en Ciudad del Este. Para el próximo sábado 13 de marzo se anuncia un gran concierto de la banda brasileña Os Paralamas do Sucesso, en el N9ne Bar & Lunch, el mismo local nocturno que presentó a Caetano Veloso.
“Queremos seguir apostando por convertir a CDE en un polo turístico para esta región del Paraguay, trayendo a artistas de gran nivel, que convoquen a la gente de todo el Paraguay y de otros países, como ya sucedió con el show de Caetano, en donde tuvimos una admirable respuesta del público”, refiere el empresario Jesse Bianchini, uno de los directivos del local.
Desde las 23:00, Os Paralamas brindarán un show exclusivo, con temas de sus últimos discos, “Hoje” y “Brasil afora”, así como las exitosas canciones de su repertorio más clásico, como “Alagados”, “Meló do marinheiro”, “Vocé”, “Lanternas dos afogados”, “Uma brasileira”, que han convertido a la banda en una de las más populares del rock brasileño y latinoamericano.
“El concierto será en el amplio estacionamiento del N9ne, en el mismo lugar donde se realizó el show de Caetano, y en esta ocasión buscaremos mejorar algunos detalles de organización que se nos escaparon la vez anterior, para que la gente pueda disfrutar al máximo el espectáculo. Habrá entradas de precio general (20 dólares), entradas de área vip, frente mismo al escenario (35 dólares) y áreas exclusivas o camarotes con precios por paquete. También podrán disfrutar de todos los servicios de nuestro restaurant y el área de bar, antes y después del show”, explicó Jesse Bianchini.
Las entradas ya están en venta en N9ne Bar & Lounge (Los lapachos casi carretera Mariscal López, a 300 metros del viaducto Km 4), y pueden ser reservadas al teléfono 061-513996.

LEYENDA VIVA. Os Paralamas do Sucesso (que en castellano significa literalmente Los guardabarros del éxito), es una de las bandas fundacionales del rock brasileño, junto a Baráo Vermelho, Titás y Legiáo Urbana. Empezaron con un estilo que fusionaba rock y reggae, pero luego fueron agregando otros ritmos e instrumentos latinoamericanos.
Formada inicialmente en 1977, en Río de Janeiro, por Herbert Vianna (guitarrista y vocalista), Bi Ribeiro (bajo) y Joao Barone (batería), tuvieron su consagración a partir de los años 80, y especialmente en los 90, con gran repercusión en países de Latinoamérica, especialmente Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay. Su disco Acústico MTV ganó el Grammy Latino en 1999.
El 4 de febrero de 2001, una grave tragedia afectó al grupo, cuando una avioneta piloteada por Herbert Vianna se precipitó a tierra en Angra dos Reis, circunstancia en que falleció su esposa Lucy y el cantante quedó con graves secuelas, resultando parapléjico y con la pérdida de parte de sus facultades mentales, que fue recuperando lentamente con una larga terapia y el apoyo de todo sus fans. Un año después, Herbert volvió al escenario en silla de ruedas, y desde entonces los integrantes de Os Paralamas siguen cantando, con toda su fuerza inicial, como lo harán en el gran show que ofrecerán en Ciudad del Este.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Mamá ya no está, pero seguirá dando vida a otros


No fue una decisión fácil, pero Marcelo Rodríguez y sus tres hijos están orgullosos de haber donado los órganos de Claudia, la mamá que fue víctima de muerte cerebral en Ciudad del Este. Invitan a otras familias a seguir el ejemplo.


Por Claudia Cardozo
y Andrés Colmán Gutiérrez
CIUDAD DEL ESTE

Hace cinco días que mamá ya no está, y la humilde casa de la familia Rodríguez Enciso permanece envuelta en una nube de dolor y profunda tristeza, pero Griselda, la hija mayor, prefiere no derramar lágrimas.
“Sé que mi madre va a seguir viviendo en otras personas que heredaron sus órganos, y eso me hace feliz, me reconforta por la pérdida de mi madre. Creo que fue ella misma la que desde el cielo nos inspiró a mi papá y a mí para que tomemos esta difícil decisión, de la que estamos orgullosos”, dice la joven, de 19 años, estudiante de Odontología, quien ahora asume el rol de llenar el vacío dejado por su progenitora y ayudar a su padre en el cuidado y la educación de sus dos hermanitos, los mellizos Karina Noemí y Ever Marcelo, de 12 años.
La casa es una residencia humilde, adornada de flores y plantas, en el barrio Santa Ana de Ciudad del Este. En la sala se ha montado un altar familiar, en donde todas las tardes se reza el novenario, que concluirá el próximo lunes. En esta misma sala cayó desvanecida la señora Claudia Enciso de Rodríguez, de 42 años, en la mañana del jueves pasado, y desde entonces ya no pudo recuperarse.
“Ella sufría de hipertensión, aunque ese día parecía estar muy bien, ocupándose con normalidad de las tareas de la casa. En un momento se quejó de que le dolía mucho la cabeza, y luego ya cayó al suelo, desmayada. Nos asustamos mucho y la trasladamos rápidamente al Sanatorio Central, donde nos confirmaron que había tenido un derrame cerebral”, cuenta Griselda.

MOMENTO DE DECISIÓN. Marcelo Rodríguez es mecánico dental y con su oficio sustenta a toda su familia. En el barrio es reconocido por ser una persona amable y servicial, muy trabajador, y junto a su difunta esposa participaban activamente en la comunidad parroquial.
Al segundo día de que su esposa permanecía internada, Marcelo tuvo que enfrentarse a la dura y dramática realidad, cuando el médico terapista Pablo Cabral le confirmó que Claudia estaba con muerte cerebral, y era prácticamente inviable su recuperación, aunque podía ser mantenida mucho tiempo en ese estado, a un alto costo.
“Fue en ese momento cuando me preguntó si no estaríamos dispuestos a donar sus órganos para otros pacientes que necesitaban imperiosamente, y que gracias a ella podían tener una oportunidad de nueva vida. Yo nunca antes había pensado en esa posibilidad, y me tomó de sorpresa. Sentí como una luz dentro de mí, una inspiración, y le dije que sí, pero que necesitaba consultar con mis familiares”, recuerda Marcelo.
Lo habló con su hija mayor, Gricelda, quien le dijo que estaba plenamente de acuerdo. “Yo también sentí como que algo desde adentro me decía que aceptara la propuesta. Tal vez era mi mamá la que me hablaba”, indica la joven.
Pero hubo otras voces que dijeron no. “Algunos de los familiares de mi esposa se opusieron tenazmente, dijeron que no querían que se juegue por el cuerpo. Discutimos mucho y al final pude convencerlos. Entonces le dimos nuestra confirmación a los médicos”, dice el padre de familia.

SUPERAR PREJUICIOS. El sábado, un equipo del Centro Nacional de Donación llegó desde la capital del país al Alto Paraná para retirar los dos riñones y las dos córneas. También estaba previsto extraer el corazón y trasplantarlo a un paciente que aguardaba con mucha expectativa, pero esta última operación no pudo cumplirse por las pésimas condiciones del clima, que no permitía que un avión pudiera despegar y trasladar a tiempo el preciado órgano.
“No sé, creo que hasta en esto hay designios divinos. El corazón de mi mamá era tan especial, tan cargado de amor, que seguramente era único. Pero hoy nos reconforta saber que otras personas podrán volver a ver con sus ojos, o tener una nueva vida con sus riñones”, reflexiona Griselda.
A su lado, Marcelo abraza con ternura a sus hijos y reconoce que ha dado un paso histórico, ya que nadie antes en su familia, en su barrio o en su entorno conocido, ha aceptado donar los órganos propios o de un ser querido. “Hay que vencer los prejuicios y hacer el bien de esta manera. Nosotros somos católicos y no sentimos que estemos traicionando nuestra creencias, por el contrario, estamos ayudando a dar vida, que es lo que quiere Dios”, dice.
Los integrantes de la familia Rodríguez Enciso invitan a que otras personas sigan su ejemplo. “Ya verán que se van a sentir muy útiles ayudando a otros, y verán que la ausencia del ser querido se hace más llevadera, cuando vean que de la muerte puede nacer la vida”, dice el padre de familia.

martes, 3 de noviembre de 2009

Caetano: "Recuerdos de Ypacaraí es el tema que más me gusta en Fina Estampa"


Caetano Veloso se deja querer por sus fans, la noche antes de su concierto, en el Nine Bar de Ciudad del Este. (Foto: Andres).

Caetano Veloso, el gran cantautor brasileño y legendario creador del Tropicalismo, no es muy amigo de dar entrevistas periodísticas antes de un concierto, pero desde hace un tiempo le tomó el gusto a la blogósfera, y a cada tanto responde a preguntas de sus fans desde su blog “Obra en Progresso”.
Desde el principio, los empresarios que patrocinaron su primer histórico show en Paraguay, aclararon que no iba a haber ninguna rueda de prensa con el artista durante su estadía en Ciudad del Este, y que probablemente tampoco iba a conceder notas. “Generalmente él no sale del hotel, se conecta a su computadora y se queda escribiendo o mandando mails”, advirtió uno de sus asistentes.
Ante este panorama, una semana antes de su viaje, le hice llegar algunas preguntas vía e-mail a su representante, Lucas Giacomolli, para transmitírselas a Caetano, con la idea de publicar la entrevista como una antesala a su presencia en el país, pero las respuestas no llegaron.
En la noche del jueves 29 de octubre, en vísperas del show, una llamada a mi teléfono celular me avisa: “¿Querés hablar con Caetano? Acaba de llegar al país y viene a cenar en el Nine”. Veinte minutos después estábamos allí, con Willian Bernal, gerente publicitario de UH CDE, sentados en la mesa contigua a la que ocupaba el artista con otras dos personas, miembros de su equipo. Gentilmente saludó a todos y pidió que le permitan disfrutar de la cena, para luego sacarse fotos con sus fans. La mujer que lo acompañaba puso cara de mala para aclarar: “Reportajes, no”.
Pero Caetano es Caetano, y a la salida del restaurante, cuando intentaba escaparse del asedio de sus admiradores, respondió con mucha gentileza cuando le disparamos algunas preguntas, y se quedó a compartir una breve charla, cuya versión fue publicada en la edición del viernes 30 de Última Hora.
La sorpresa mayor llegó en la noche del concierto, cuando un joven de perfil casi adolescente se me acercó, en medio del trajín informativo: “Hola, ¿sos Andrés, de Última Hora? Yo soy Lucas, el representante de Caetano. Quería saber si te llegaron las respuestas que él te mandó, sobre tus preguntas”. Obviamente, no habían llegado. Lucas las había enviado a la dirección de correo de Jesse Bianchini, propietario del Nine Bar & Lounge, quien en esos días, enfrascado en los mil detalles de la organización, ya no sabía ni como se llamaba.
La entrevista exclusiva vía e-mail con Caetano Veloso llegó al día siguiente del show. Estas son sus respuestas, traducidas del portugués.

-Este es tu primer concierto en Paraguay, un país del que escogiste una de sus guaranias más emblemáticas, Recuerdos de Ypacaraí, para incluirla en tu disco Fina Estampa, donde recreás en tu peculiar estilo algunas de las canciones más bellas de América Latina. ¿Qué te llevó a grabar esta canción nuestra?
-Recuerdos de Ypacaraí es el tema que más me gusta en Fina Estampa. Creo que la canción habla desde el fondo del corazón de América Latina, y tiene una palabra guaraní en el título. Yo adoro esa música desde que era un niño.

-Lo más llamativo es el peculiar arreglo que le hicieron a esta guarania, que se atribuye al maestro Jacques Morelenbaum, director musical del disco. ¿Cuál es la historia de ese arreglo?
-En realidad, la grabación en Fina Estampa fue hecha apenas con mi voz y un contrabajo, tocado por Zeca Assumpção. Jacques Morelenbaum hizo la dirección musical y produjo el disco conmigo, pero la atmósfera grave y lírica de "Recuerdos de Ypacaraí" fue creada por el contrabajo de Zeca y con mi voz. Creo que resultó muy emocionante. Pero creo que no la voy a cantar ahora, en Ciudad del Este, porque no da para reproducir el mismo clima sin Zeca Assumpção.
(Al final, Caetano cambió de idea y decidió cantar “Recuerdos de Ypacaraí” durante su histórico concierto en Alto Paraná, aún sin el toque mágico del contrabajo de Zeca, improvisando una versión distinta, quizás más cálida e intimista, solo él con el rasgueo de su guitarra, que resultó igualmente emocionante).

-Desde tu origen musical, nutrido básicamente por la cultura afro-brasileña de Bahía y toda su posterior proyección universal, ¿qué idea tenés de la cultura guaraní paraguaya?
-En cuanto a la cultura guaraní, mi único contacto directo con ella fueron algunas guaranias que, en el inicio de los años 60, la oí cantadas en esta lengua indígena. Las guaranias paraguayas hicieron un inmenso suceso en el Brasil, en aquellos años (o por lo menos en Bahía), tanto en versiones brasileñas como en español, pero algunas en guaraní llegaron a mis oídos.

-Sabemos que tu primer concierto en Paraguay es parte de la gira de promoción de tu último disco Zii e Zie, y que las canciones forman parte de esta producción. Pero, ¿es posible esperar algún tema más clásico de tu repertorio, alguna canción en español?
-Para cualquier lugar del mundo en que me toque viajar, siempre presento el trabajo en que estoy envuelto en ese momento. Ahora hago el show "Zii e Zie", nacido del CD del mismo nombre, en donde toco con un trío de músicos jóvenes, de sonoridad rock.
Tocamos canciones de este disco, y también canciones de otras épocas de mi carrera, además de músicas de otros autores que me parezcan pertinentes en el contexto del show. Hay incluso una canción en español, un tango argentino (“Volver”, de Carlos Gardel y Alfredo Le Pera), pero el mismo es parte del repertorio desde que estrenamos en Rio, y nosotros lo hemos tocado en todas las ciudades brasileras.

viernes, 30 de octubre de 2009

Caetano en Ciudad del Este: "Siempre adoré la música paraguaya".



Por Andrés Colmán Gutiérrez
CIUDAD DEL ESTE

"Siempre adoré la música paraguaya, y especialmente esa guarania tan 'bonitiña' (lindísima) que se llama Recuerdos de Ypacaraí, por eso incluí esa versión, con un arreglo en solo de cello tan bonito del maestro Jacques Morelembaum, en el disco Fina Estampa", dijo el gran cantautor Caetano Veloso, a poco de llegar por primera vez al Paraguay.
El cantante y compositor bahiano llegó por vía aérea cerca de las 19 al aeropuerto de Foz de Yguazú, desde donde cruzó el Puente de la Amistad, dejó su equipaje en el Hotel Casino Acaray y se dirigió a cenar con sus músicos al N9ne Bar & Louge, lugar donde esta noche ofrecerá su primer e histórico concierto en nuestro país.
La mayoría de los clientes que se encontraban en el local se vieron gratamente sorprendidos por la llegada del cantante, quien saludó a todos con mucha amabilidad y pidió que lo dejen cenar primero para luego sacarse fotos. Se sirvió una ensalada verde de entrada, seguido de un jugoso bife de chorizo acompañado de puré con queso gorgonzola, y como postre un panqueque con dulce de leche. Solo tomó agua.
"Es la primera vez que estoy en el Paraguay, encantado de poder conocerlo y poder cantar aquí, aunque siempre he oído y he admirado su música. Soy un gran enamorado de la cultura indígena tupí guaraní, que compartimos como origen los paraguayos y los brasileños. Espero que podamos disfrutar de un lindo show", dijo Caetano, mientras abandonaba el local para retirarse al Hotel, excusándose de hacer más declaraciones, por sentirse muy cansado por el largo viaje.
En todo momento, durante las aproximadamente dos horas que permaneció en el local, el cantante se mostró muy amable y sencillo. Abrazó a los niños que se acercaban a saludarlo a su mesa y a pedirle sacarse fotos con él.
No quiso adelantar si cantará la versión de Recuerdos de Ypacaraí en el show de esta noche, recordando que el concierto incluirá principalmente las canciones contenidas en su último disco "Zii e Zie", aunque dejó adelantar que podrán haber gratas sorpresas en el repertorio.

FIEBRE. La fiebre de la “Caetanía” se apoderó de Ciudad del Este, a pocas horas del primer histórico concierto que el cantautor brasileño ofrecerá esta noche, desde las 22.
Desde hace varias semanas, los principales hoteles de la región ya no tienen habitaciones disponibles para este fin de semana. “Todo está reservado y vendido, es muchísima gente la que viene desde diversos puntos del país y del exterior, para disfrutar de este espectáculo único”, revela Lucía Velázquez, relacionista del Hotel Casino Acaray.
La intendenta de Ciudad del Este, Sandra Zacarias, brindó su total apoyo al concierto, al punto de autorizar el cierre temporal de una de las calles laterales adyacentes al local, para instalar allí el escenario y permitir que más personas puedan ingresar al recinto.
“La respuesta del público rebasa toda nuestras expectativas y demuestra que Ciudad del Este puede convertirse en un centro generador de expresiones culturales y en un circuito turístico de nivel internacional”, destaca Carlos Samudio, uno de los empresarios responsables de la venida del artista.

NUEVA PROPUESTA. Un enorme escenario al aire libre servirá de plataforma para que Caetano presente los temas de su último disco “Zii e Zie” (tío y tía, en italiano), en donde reúne varios temas de un trabajo experimental que él denomina “transamba” y “transrock”, fusionando los ritmos del rock y del samba, aunque se da por descontado que además interpretará otros temas de su más clásico repertorio.
Caetano actuará acompañado de un trío de talentosos músicos que componen la banda “Cê”, con Pedro Sá (guitarra), Ricardo Diaz Gómez (bajo) y Marcelo Callado (batería).
Calificado como “uno de los compositores más grandes del siglo”, por el diario New York Times, natural de Santo Amaro, Bahía, el cantante (actualmente de 67 años) es uno de los legendarios fundadores del movimiento musical Tropicalismo, junto a Gilberto Gil, Gal Costa y su hermana María Bethania, en los años 60.
Censurado y perseguido por la dictadura militar brasileña, fue obligado a exiliarse en Londres en 1969. Autor de renombradas canciones como “Odara”, “Sampa”, “Es prohibido prohibir”, grabó más de 30 discos y participó en películas como “Volver”, de Pedro Almodóvar y “Frida”, de Julie Taymor y Salma Hayek.
En Ciudad del Este ofrecerá un show de casi dos horas, para un público estimado en unas 1.800 personas. “Creemos que con el concierto de Caetano marcaremos un antes y un después en el circuito cultural y turístico en la región, ya que esto es solo el inicio de una serie de espectáculos con artistas de gran renombre internacional, que estaremos ofreciendo”, sostiene Jesse Bianchini, otro de los propietarios del N9ne.

lunes, 26 de octubre de 2009

Caetano abre puertas a la otra cultura en Ciudad del Este


El concierto que el gran cantautor bahiano ofrecerá en la Triple Frontera, ayuda a derribar viejos mitos. Hay un nuevo circuito turístico, nocturno y cultural, forjándose en el Este.

Por Andrés Colmán Gutiérrez

“¿Por qué le traen a Caetano Veloso a Ciudad del Este y no a Asunción?”, es el reiterado reclamo que escucho de parte de varios amigos capitalinos, desde que se enteraron de que el fundador del Tropicalismo ofrecerá su primer show en Paraguay, este viernes 30 de octubre, en el N9ne Bar & Lounge.
Detrás de este cuestionamiento geográfico se oculta lo que podríamos llamar “asuncentrismo”: una tendencia a ver a la capital paraguaya como el ombligo del mundo, y a desvalorizar –consciente o inconscientemente- toda expresión artística más allá de Calle Última.
La creencia predominante es que CDE es apenas una gran ciudad shopping, paraíso de “sacoleiros” o “compristas”, en donde la carrera consumista no deja espacios al arte y la cultura. Pero la realidad ha cambiado mucho. La aclamada presencia de Caetano, gracias a la audacia de dos jóvenes empresarios “bi-nacionales” (el paraguayo Claudio Samudio y el brasileño Jesse Bianchini) permite revelar que un nuevo circuito turístico, nocturno y cultural, está forjándose en el Este.
Hace algunos años, para disfrutar de un local nocturno de nivel, con buena oferta de gastronomía y shows artísticos, había que cruzar la frontera a Foz do Iguaçu, Brasil, o Puerto Iguazú, Argentina, ya que los locales esteños dejaban mucho que desear.
Hoy la historia es diferente: son los brasileños y argentinos quienes llegan en busca de buenas propuestas en territorio paraguayo. Al remozado Hotel Casino Acaray, a los elegantes bares y pubs Cerca del Río, Inside, Liverpool; a los restaurantes Belsit, El Bistró de Monalisa, Madame Chateau de Las Ventanas, Faraone, incluyendo pintorescos lugares de exquisita cocina china y árabe, se suma ahora el N9ne Bar & Lunge, que según sus propietarios ofrece “la mejor cocina de la Triple Frontera”, y que además trae como regalo a Caetano Veloso.

Un show armado con el público.

El concierto de Caetano es parte de la gira de su último disco, “Zii e Zie”, y permitirá disfrutar de las innovaciones experimentales que el inquieto cantautor bahiano sigue desarrollando, a sus 76 años de edad.
Continuidad de su disco anterior “Cê”, con los talentosos músicos brasileños -Pedro Sá (guitarra), Ricardo Diaz Gómez (bajo) y Marcelo Callado (batería)-, que lo acompañarán en el show de Ciudad del Este.
Aquel fue un disco con puro sonido de rock irreverente, mientras “Zii e Zie” se abre a un estilo experimental de rock y samba, que el autor denomina “transamba”, en donde busca extrapolar paisajes bien “cariocas” a un ambiente musical marcadamente “paulista”.
El título se traduce del italiano como “tíos y tías”, porque “es así, como tíos y tías, que nos sentimos delante de los niños del semáforo, en Río”, explica Caetano.
Lo más destacado es el proceso en que fue creando el disco, tras habilitar un blog en internet, “Obra en Progresso” (www.obraenprogresso.com.br). Además de escribir textos sobre música, política, cine, gastronomía, etc., iba mostrando en videos las distintas versiones de cada canción, pidiendo al público que corrija, modifique, vote y decida con cuál quedarse. “Dejo a la canción precaria, defectuosa, para que la vayan mejorando conmigo”, explica.
Conmovedores retratos de la realidad social carioca, como “Perdeu” o “¿Por quém?”, conviven con irónicas crónicas costumbristas como “A cor amarela” y temas fuertemente políticos como “A Base de Guantánamo”, que le costó un público enfrentamiento con el líder cubano Fidel Castro.
Pero es casi seguro que en su primer concierto en Paraguay no faltarán los clásicos más clásicos de la Caetanía, así como los temas del folklore latinoamericano que con tanta elegancia recreó en “Fina Estampa”, y mucho menos la peculiarísima versión de la guarania “Recuerdos de Ypacaraí”, arreglada en solo de cello con el gran maestro Jacques Morelembaum.

viernes, 9 de octubre de 2009

La fina estampa de Caetano Veloso llega el 30 a Ciudad del Este


Por primera vez en Paraguay, el célebre cantautor brasileño ofrecerá un concierto exclusivo en el N9ne, nuevo espacio de la noche esteña. Inaugura una serie de shows con grandes artistas internacionales.


Por Andrés Colmán Gutiérrez
CIUDAD DEL ESTE

“Queremos cambiar el mito de que Ciudad del Este no posee locales nocturnos con propuestas artísticas y culturales de gran calidad”, aseguran Carlos Samudio y Jesse Bianchini, dos jóvenes empresarios que el próximo viernes 30 de octubre presentarán en concierto al bahiano Caetano Veloso, uno de los cantautores brasileños de mayor renombre universal, por primera vez en la capital del Alto Paraná y en toda la región de la Triple Frontera.
El recital exclusivo del afamado creador de “Soy loco por ti, América” se iniciará a las 21:00, en el N9ne Bar & Lounge, un nuevo local nocturno inaugurado recientemente en en la esquina de Los Lapachos casi Supercarretera Mariscal López, a 300 metros del Viaducto Kilómetro 4.
“Invertimos en desarrollar un polo turístico para esta región del Paraguay. Ofrecemos un restaurante y centro nocturno con gastronomía y ambientación de primer nivel, y ahora iniciamos una serie de shows con grandes artistas internacionales, empezando nada más y nada menos que con el gran Caetano Veloso”, revela el brasileño Jesse Bianchini, ex gerente del conocido Bar Capitâo de Foz de Yguazú, quien junto con su socio paraguayo Carlos Samudio son los propietarios del nuevo local.

EL SHOW. El New York Times lo llamó “uno de los compositores más grandes del siglo”. Nacido en Santo Amaro, Bahía, en 1942, Caetano Veloso es uno de los legendarios fundadores del movimiento musical Tropicalismo, junto a Gilberto Gil, Gal Costa y su hermana María Bethania, en los años 60. Censurado y perseguido por la dictadura militar brasileña, fue obligado a exiliarse en Londres en 1969
Autor de renombradas canciones como “Odara”, “Sampa”, “Es prohibido prohibir”, grabó más de 30 discos y participó en películas como “Volver”, de Pedro Almodóvar y “Frida”, de Julie Taymor y Salma Hayek.
En Ciudad del Este ofrecerá un show de casi dos horas, para un público estimado en unas 1.800 personas. Los organizadores han previsto tres tipos y precios de entradas: un sector denominado Vip Master, con sillas ubicadas frente al escenario, que costarán 60 dólares por persona; un sector VIP, también con sillas, a 45 dólares por personas; y un sector de mesas, que costará 400 dólares por cada mesa para 4 personas. Un área especial de camarotes VIP ya está totalmente vendida, aún antes de que el show se haya promocionado públicamente.
Las entradas están actualmente en ventas en el local de N9ne y en el Hotel Casino Acaray de CDE. Las reservas pueden realizarse al teléfono de línea baja (061) 513999, y a los celulares: 0983-747474 y 0973-505050. Los organizadores también buscan habilitar puestos de venta en Asunción.

UNA LOCURA. “Hay quienes nos dicen que es una locura traer un show tan exquisito y caro como el de Caetano a Ciudad del Este, pero aún antes de iniciar la promoción, con solo conocerse la noticia boca a boca, ya nos llueven pedidos de reserva de Brasil, Argentina y Paraguay. Tememos que el local resulte pequeño”, dice Jesse Bianchini, quien ya tiene una larga experiencia como promotor de shows y conciertos en Brasil.
Este será la primera vez en que Veloso actuará en Paraguay y en toda la región de la Triple Frontera, y los fans de la “caetanía” ya tienen por descontado de que el bahiano entonará su exquisita versión de la guarania Recuerdos de Ypacaraí, contenida en las versiones de su álbum “Fina Estampa” y en el legendario concierto grabado en vivo para la productora televisiva internacional HBO.

lunes, 21 de septiembre de 2009

TRATA DE PERSONAS EN LA TRIPLE FRONTERA (3): Se vende niña de 15 años por 500 pesos


Argentina, principal mercado sexual. Jovencitas paraguayas se ofrecen a los transeúntes frentes a un albergue transitorio, en la zona de Constitución, Buenos Aires.


L. A. fue llevada desde Caaguazú a La Plata para trabajar como doméstica, pero acabó secuestrada en un burdel, golpeada y obligada a mantener sexo con los clientes. Logró escapar y pedir ayuda a la policía.

Por Andrés Colmán Gutiérrez
y Sofía Masi

Tan solo 500 pesos (750 mil guaraníes). Es lo que cuesta “comprar” a una chica paraguaya, menor de edad, en un burdel de La Plata, Argentina. Es lo que Oscar, “caficho” de un prostíbulo, le pagó a Norma, “madama” de otro burdel, por la menor L., llevada con engaños desde Caaguazú para trabajar como empleada doméstica. (La comparación es muy odiosa, pero una vaca, en el mercado local, cuesta cuatro veces más: 3 millones de guaraníes).
L. tiene solo 15 años de edad, pero ya sus mejores sueños se han visto destrozados a edad temprana. Ella proviene de una familia campesina humilde en la zona de Caaguazú, y trabajaba desde muy chica envasando carbón en una pequeña empresa familiar.
En una discoteca, L. conoció a Armindo, un hombre canchero y simpático, quien le ofreció la oportunidad de su vida. “Me habló de que una familia amiga suya, en la Argentina, que estaba necesitando una empleada doméstica, y que allí iba a ganar tres veces más de lo que yo ganaba en la carbonería”, narra la joven.
L. no lo pensó dos veces. Esa misma noche, en la fiesta, le dijo que sí, que estaba dispuesta a viajar. Armindo no perdió el tiempo: la citó para dentro de dos días, en la Terminal de Caaguazú, ya con su equipaje y su cédula de identidad.
Para evitar problemas de documentación por ser menor de edad, L. acudió a un recurso conocido: fue hasta la casa de su hermana mayor, le sustrajo la cédula de identidad y dejó la suya en su lugar.
El lunes 17 de setiembre, a la tarde, la jovencita llegó con su bolso a la terminal de Caaguazú, donde Armindo ya la estaba esperando con su pasaje en la mano. Le explicó que viajaría a las 17, en un ómnibus de la empresa Nuestra Señora de la Asunción que iba directo a La Plata. A su llegada la iba a estar esperando la señora Norma, la mujer que le otorgaría el empleo tan anhelado.

VENDIDA COMO ESCLAVA.
El ómnibus llegó el martes 18, cerca del mediodía. “Al bajar, ya le reconocí a la mujer por las señas que me dio Armindo. Me saludó y me pidió mi documento, pero yo no le entregué. Nos subimos en un taxi y me llevó a la casa donde supuestamente yo iba a trabajar como doméstica. Era una casa enorme”, recuerda L.
Al recorrer el sitio, la adolescente se dio cuenta de que era “un boliche”, por el ambiente y la forma de vestirse de las chicas que se hallaban en el lugar. “Allí me di cuenta que me engañaron, y para confirmar mis sospechas le pregunté al dueño de la casa cual iba a ser mi trabajo. Me dijo que tenía que complacer a los clientes, que me tenía que acostar con ellos. Le dije que jamás haría eso, y entonces este hombre empezó a golpearme, hasta dejarme inconsciente”, relata.
Luego de dos días de constantes maltrato físicos, la señora Norma, la “madama” del burdel, le dijo que se prepare, que la iban a trasladar a otro sitio. La metieron en un vehículo cerrado, con vidrios ahumados y la llevaron a un sitio no lejano. Era otro prostíbulo, también en La Plata, pero en la zona de Arana.
Allí le presentaron a un hombre llamado Oscar, que desde entonces sería su nuevo patrón. En el local había otras cuatro mujeres, dedicadas a la prostitución: dos de ellas eran de nacionalidad paraguaya, las otras dos eran argentinas.
“El señor Oscar me dijo que tenía que estar lista para cuando lleguen los clientes. Nuevamente me negué, y entonces Oscar me golpeó por la cara, por la cabeza, me tiró contra la pared, y me decía que tenía que comenzar a trabajar, porque él le había pagado 500 pesos por mí a la señora Norma, y tenía que recuperar su dinero”, recuerda L., entre sollozos.

CASTIGO. La joven L. no tuvo más alternativa que aceptar la explotación a que la sometían. Desde el primer día la obligaron a “trabajar” a todas horas en que era requerida por los clientes. Por ser menor de edad, era la más solicitada.
“El mismo Óscar le cobraba a los clientes: por 15 minutos de sexo cobraba 30 pesos (45 mil guaraníes); por 30 minutos, 50 pesos (75 mil guaraníes), por 1 hora, 100 pesos (150 mil guaraníes)”, cuenta la joven.
Mantenía relaciones sin ninguna protección, a excepción de unos pocos clientes que llevaban sus propios preservativos. La mayoría de los que acudían al local eran argentinos y peruanos.
“No me dejaban salir ni siquiera a la puerta. Me tenían encerrada y constantemente me golpeaban. A veces me dejaban si comer como castigo porque protestaba, o me hacían dormir en el piso”, destaca.
En una ocasión le contó a uno de los clientes su trágica situación, y este le prometió ayudarla a escapar, pero Oscar se dio cuenta y le amenazó al cliente, que era vecino del lugar.
L. le pidió ayuda a las otras dos chicas paraguayas. Un día, cuando ya llevaba más de un mes en el lugar, una de estas paraguayas le avisó que el encargado del prostíbulo estaba muy borracho y se había quedado dormido, y que era el momento de huir.
“Esta chica compatriota me acompañó hasta la puerta, salí a la calle sola, pero no sabía a donde ir, porque no conocía nada ni a nadie. Entonces me acordé que el cliente amigo me dijo que cerca había una comisaría. Corriendo, pregunté y pude llegar. Le conté todo al primer policía que encontré, y él me ayudó”, rememora la joven.
Al poco rato, el caficho Oscar llegó con prepotencia y dijo a los policías que la chica era suya, y QUE la iba a llevar de nuevo, pero los uniformados se lo impidieron, y el hombre tuvo que retirarse.
Los policías dieron parte al Consulado del Paraguay en Buenos Aires, que intervino en el caso. En seguida también tomaron parte funcionarios de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), que asistieron a la joven L., y la pusieron en contacto con la Secretaría de la Niñez y la Adolescencia en Paraguay. Así, en la tarde del 29 de noviembre de 2007, la joven L. descendió de un avión que aterrizó en el Aeropuerto Guaraní de Minga Guazú, Alto Paraná, donde la estaban aguardando educadores y abogados del Centro de Atención, Prevención y Acompañamiento a Niñas, Niños y Adolescentes (Ceapra), con base en Ciudad del Este, que le dieron albergue y atención especializada.
Ahora L. está de vuelta en su comunidad, ha podido reencontrarse en un largo abrazo con su madre, ha llorado mucho y sigue llorando, pero siente que la vida le sonríe de nuevo y le ha dado otra oportunidad. Tiene aún rastros de heridas en el cuerpo, pero son las otras, las que no se ven, las heridas del alma, las que más le duelen, y la que seguramente tardarán un largo tiempo -¿toda una vida?- en cicatrizar.

viernes, 4 de septiembre de 2009

TRATA DE PERSONAS EN LA TRIPLE FRONTERA (2) La historia de Graciela (segunda parte), huida en la madrugada.


Por este mismo lugar, desde Puerto Irala (Paraguay), Graciela fue cruzada clandestinamente en canoa por el río Paraná, hasta Puerto Esperanza (Argentina), donde fue mantenida en cautiverio y obligada a prostituirse en un burdel de carretera.


Durante dos meses, Graciela y sus dos compañeras menores sobrevivieron secuestradas en el burdel “La Cueva”, en Argentina, hasta que lograron huir. Un canoero se apiadó y las hizo cruzar de vuelta al Paraguay. No presentaron denuncia judicial, por miedo a represalias.

Por Andrés Colmán Gutiérrez
y Sofía Masi


“Fue como vivir en un infierno…”. Así describe Graciela los meses en que ella y sus dos compañeras menores de edad vivieron encerradas en el Bar Pool “La cueva del Tío Tito”, en Puerto Esperanza, Provincia de Misiones, Argentina, luego de haber sido llevadas engañadas desde Ciudad del Este con la promesa de ganar 300 pesos (450 mil guaraníes) a la semana, trabajando como meseras en un restaurante.
Las tres jovencitas habían sido “reclutadas” por Silvana, una chica joven que las conoció en una discoteca cachaquera de la capital altoparanaense. Las hicieron cruzar por Puerto Irala, una pequeña y aislada localidad ubicada a orillas del Paraná, a 70 kilómetros al sur de Ciudad del Este. Allí, un hombre previamente contratado las hizo cruzar en una precaria canoa, hasta desembarcar en una playa en medio del monte, del lado argentino. Fernando, el socio de Silvana, había pasado la frontera por el Puente de la Amistad en una camioneta y las esperaba en un descampado, cerca de Puerto Libertad, a pocos metros aguas arribas de la base de la Marina argentina. Las alzó en el vehículo, condujo unos 8 kilómetros por un camino de tierra, hasta salir a la entrada de Puerto Esperanza (48 kilómetros al sur de Puerto Yguazú, sobre la ruta 12, que conduce a Buenos Aires), donde se halla el local nocturno.
“En seguida nos dimos cuenta de que nos habían llevado para trabajar en otra cosa. El lugar estaba lleno de clientes, camioneros en su mayoría, sentados en las mesas, que se estaban emborrachando con vino o cerveza, y había varias chicas vestidas con tops y polleras muy cortitas, que se sentaban en los regazos de los clientes, y a veces alguno entraba al fondo con una de las chicas. El dueño o encargado del negocio estaba parado en la puerta, y era el que cobraba el dinero por cada pase”, relata Graciela.

AMENAZAS Y MALTRATOS. “Pase” es el nombre que le dan en el ambiente prostibulario argentino a cada sesión de sexo que los clientes contratan, cuando deciden ingresar con alguna de las chicas a “las piezas del fondo”.
Cuando Graciela y sus dos amigas se dieron cuenta del engaño del que habían sido víctimas, dice ella que intentaron resistirse y pedir que las lleven de vuelta al Paraguay. “Fue entonces cuando comenzaron a maltratarnos, a amenazarnos, nos encerraron en las piezas y solo nos dejaron salir cuando aceptamos entrar con los clientes”, revela.
Los cliente pagaban 50 pesos (75 mil guaraníes) por cada “pase”, y estaban obligadas a entrar todas las veces que eran requeridas, hasta con más de diez hombres en una sola noche.”No podíamos negarnos, si lo hacíamos nos golpeaban, si o sí teníamos que hacer lo que el cliente quería, yo nunca ví un centavo del dinero, porque todo iba al bolsillo del patrón”, dice la joven-
El “patrón” es conocido como el tío Tito, un popular empresario de locales nocturnos en Puerto Esperanza. “La Cueva” está registrada como “bar pool”, pero todos saben que es un prostíbulo disfrazado, ubicado en la misma entrada a la ciudad, sobre la carretera 12, en un cruce estratégico donde los camioneros hacen su parada preferida para “divertirse un poco”.
“Estaban unas diez o quince chicas, casi todas paraguayas, solo una era brasileña. Casi todas menores de edad, de entre 15 a 17 años por ahí. A nosotras no nos dejaban hablar mucho con las otras, había guardias que nos controlaban, no podíamos salir a la calle, y nos tenían la mayor parte del tiempo como presas en la habitación. Yo me sentía muy mal, extrañaba mucho a mi hijito y a mi familia, y con las otras dos amigas nos dijimos que apenas tengamos oportunidad, nos íbamos a escapar, sin importar el peligro”, recuerda Graciela, con los ojos humedecidos.

LA FUGA.
La oportunidad se presentó una fría madrugada, a los dos meses de su permanencia en el burdel. La actividad nocturna había culminado más temprano, los últimos clientes se habían retirado, el patrón y sus colaboradores mandaron a las chicas a dormir y cerraron en local.
Graciela y sus amigas esperaron un largo rato a que todo se ponga oscuro y silencioso. Entonces una de ellas salió de la pieza en puntapiés, llegó sigilosamente hasta el frente del local y comprobó con gran alegría que el guardia se había quedado dormido en su silla.
En seguida buscó a sus amigas, y juntas las tres, sin llevarse casi nada más que la ropa puesta, abrieron con cuidado la pequeña puerta verde del frente, salieron a la calle y echaron a correr hacia la carretera, amparadas por las sombras de la madrugada.
“Caminamos mucho, nos moríamos de frío, cruzamos montes y yuyales, íbamos preguntando cómo podíamos llegar hasta la orilla del río Paraná, la gente no nos quería ayudar, tenían miedo de nosotras. Teníamos miedo de que los guardias del patrón nos persigan y nos agarren otra vez, allí eran capaz de matarnos”, narra la jovencita.
Una de las chicas tenía un embarazo de casi tres meses, y estaba a punto de desamayarse. “Por suerte un señor nos indicó y así llegamos, ya de día, con los pies hinchados y lleno de heridas, hasta la costa del río. Reconocimos a Puerto Irala del otro lado, por donde habíamos pasado la primera vez… ¡Allí estaba el Paraguay, muy cerca, pero inalcanzable! Si era por mí, me tiraba al agua y cruzaba nadando”, asegura Graciela.
Recorriendo la orilla argentina, las chicas encontraron a un canoero paraguayo y les explicaron que tenían problemas, que necesitaban cruzar en seguida, pero que no tenían nada de dinero con ellas. El hombre al principio no quiso ayudarlas, pero luego se apiadó y las alzó en la embarcación. El viaje duró pocos minutos, pero a Graciela le pareció que era una eternidad, que nunca iba a llegar. Cuando al fin la canoa atracó en la costa paraguaya, ella saltó a tierra y se dejó caer de bruces en la playa, sollozando con un entremezclado sentimiento de alivio, de dolor, de alegría… como si volviera a nacer de nuevo.

NO A LAS DENUNCIAS. “No, no quiero, tengo miedo…” dice Graciela, cuando se le pregunta si ya formuló alguna denuncia ante las autoridades del Ministerio Público o la Policía. Ella prefiere que nadie sepa nada de lo que le sucedió, ni siquiera sus familiares más cercanos, no tanto por vergüenza, sino por temor a represalias.
“Los que nos llevaron siguen por allí, tienen mucho poder y mucha influencia, y siguen agarrando jovencitas para llevar a la Argentina, yo no quiero arriesgarme”, afirma ella.
Graciela aceptó contar su historia ante los periodistas de ÚH a condición de que se proteja su identidad, y no se revelen fechas precisas, ni nombres de los involucrados. También rechaza cualquier sugerencia de acudir ante las autoridades, porque no tiene ninguna confianza, ni en la policía, ni en los fiscalía, ni en la Justicia.
Sabe que otras víctimas que si se animaron a presentar denuncias, en lugar de ser protegidas por las autoridades, terminaron siendo abandonadas a su suerte y amenazadas de muerte por la poderosa mafia que se dedica a la trata y explotación sexual de menores en la Triple Frontera.
Graciela ha recibido el apoyo de profesionales de una organización privada, que le brindan orientación sicológica y la están ayudando a reinsertarse lentamente en su comunidad. “Ahora solo quiero volver a mi casa y verle a mi hijo, estoy estudiando peluquería y ese es mi sueño por ahora”, confiesa, con una sonrisa melancólica.

lunes, 24 de agosto de 2009

TRATA DE PERSONAS EN LA TRIPLE FRONTERA (1): La historia de Graciela (primera parte)


El burdel "La Cueva", en Puerto Esperanza, Misiones.

A Graciela (16) la hicieron cruzar clandestinamente el río Paraná en canoa, con la promesa de un empleo digno, junto a otras dos chicas menores. Las tuvieron secuestradas en el burdel “La Cueva”, en Puerto Esperanza, de donde lograron huir. Una serie que revela la oscura red de tráfico sexual en la Triple Frontera.

Por Andrés Colmán Gutiérrez
y Sofía Masi


La mujer le aseguró que iba a trabajar como empleada en un bar de Puerto Esperanza, en Misiones (Argentina), y que iba a ganar mucha plata. A Graciela se le iluminaron los ojos. Hace rato que andaba buscando trabajo casi con desesperación. De pronto aparece esta nueva amiga, como caída del cielo, con esa propuesta que era como cumplir un sueño. ¡Qué suerte…!
¿Cómo imaginar que el sueño se convertiría en pesadilla? ¿Cómo saber que todo era una trampa, un vil engaño, y que ella iba a terminar secuestrada en un prostíbulo, maltratada con violencia, obligada bajo amenazas a mantener sexo con los clientes, a cincuenta pesos (unos 75 mil guaraníes) por cada vez, dinero del que ella nunca vio un solo billete, porque todo iba a parar a los bolsillos del “patrón”?
Tiene rostro de niña y a cada tanto baja la mirada, como si tuviera mucha vergüenza en contar lo que le sucedió. Hay que arrancarle las palabras con delicadeza, tratando de que el recorrido por su memoria no sea una manera de re-victimizarla, de revivir nuevamente el horror, sino de ayudar a revelar los oscuros tentáculos de una poderosa red mafiosa que se alimenta y lucra con la inocencia.
Obviamente, Graciela no se llama Graciela. Es el nombre que le inventamos para cubrir su verdadera identidad. Pero ella está aquí, enfrentada a sus fantasmas interiores, una sobreviviente fugada del infierno, sentada ante los periodistas de Última Hora, dispuesta a contar su historia, para que se conozca la terrible y cruel realidad social que se oculta en el submundo de la Triple Frontera.

LA PROPUESTA TENTADORA. Graciela vivía con su madre y hermanos en una humilde casa del barrio Don Bosco, en Ciudad del Este. Desde niña, la pobreza y la marginalidad la golpearon con dureza. Muy jovencita se embarazó y tuvo un bebé. La historia de siempre: el hombre desapareció y la abandonó con el hijo.
Así andaba, necesitada de trabajo, cuando apareció Silvana, chica joven, divertida, que le gustaba alardear con joyas y celulares caros. Durante una fiesta, en una discoteca cachaquera, la propuesta llegó, tentadora: “Silvana me dijo que ella me podía llevar a la Argentina, que allá me iba a conseguir un buen trabajo, y que iba a ganar 300 pesos por semana (450 mil guaraníes), sirviendo en un bar”, recuerda Graciela.
Al principio, ella dudó. Nunca antes había salido del país, pero conocía historias de otras chicas que se habían ido a la Argentina, o a España, y mandaban buen dinero a su familia. Las amigas le hicieron la liga: “Andate si que, no seas vyra, aquí en el Paraguay ko ya no hay nada que hacer”.
Graciela era menor de edad y no se atrevía a pedirle a su mamá que le firme un permiso, porque no le iba a dejar irse. La propia Silvana le recomendó la solución. “Escondí la cédula de mi hermana mayor, para hacerme pasar por ella, porque somos medio parecidas”, revela la joven.
Silvana la convenció de que se escape de su casa, y la llevó a vivir con ella, para evitar que se eche atrás. Le dijo que no iba a ser la única, que otras dos chicas paraguayas (también menores) se iban a ir en el mismo viaje, a trabajar en el mismo bar.
En pocos días, todo estuvo listo. Silvana le presentó a Fernando, “un amigo” que iba a ayudarles a cruzar por el río a la Argentina, sin tener que pasar por ningún control. Una cálida mañana (en fecha aún reciente, que nuestra entrevistada prefiere no precisar en la publicación), se realizó el viaje hasta Puerto Domingo Martínez de Irala, pequeña y aislada localidad a unos 70 kilómetros al sur de Ciudad del Este, a orillas del río Paraná.
“Nos llevaron a las tres chicas, todas menores de edad. Había sido que una ya estaba embarazada. Llegamos en Puerto Irala y allí un canoero ya nos estaba esperando, y nos hizo cruzar el río en canoa. A mí me dio mucho miedo, me parecía que se podía volcar. Pero cruzamos sin problema, nadie nos pidió ningún documento, y en el lado argentino ya nos estaba esperando Fernando, con una camioneta”, cuenta Graciela.

VIAJE AL INFIERNO. Del otro lado del río desembarcaron en una playa casi desértica, aguas arribas de la base de la Marina Argentina, en Puerto Libertad. Subieron por un sendero entre las malezas hasta un descampado, donde Fernando las alzó en una camioneta.
“Nos llevó hasta un local, en la ruta, que se llama La Cueva. Cuando llegamos, ya me dí cuenta de que no era un bar común, sino de otro tipo. Había varias chicas, con polleras cortitas, sentadas en los regazos de los clientes. Allí ya me asusté y pensé que me esperaba lo peor”, cuenta Graciela.
Dice que había cerca de veinte chicas en el establecimiento, y que casi todas eran paraguayas. Solo una era brasileña. “La mayoría de las chicas eran de mi edad, menores como yo”, confirma.
El calvario comenzó. “Nos hicieron firmar en una libretita, con la fecha que ingresamos, nos quitaron todos los documentos, y nos dijeron que no podíamos salir de allí hasta cumplir tres meses de trabajo, cuando cubriríamos todo lo que gastaron para llevarnos. Recién entonces nos iban a dar nuestro dinero”, relata la joven.
Ubicado sobre la carretera 12 que lleva de Puerto Yguazú a Buenos Aires, a la entrada de Puerto Esperanza, a unos 48 kilómetros al sur de la Triple Frontera, el bar pool “La Cueva del tío Tito” es un enorme galpón con tinglado, totalmente cerrado, y con una pequeña puerta verde de acceso, como lo pudieron comprobar personalmente los enviados de ÚH, en una visita posterior.
Al fondo del local hay un largo corredor con varias habitaciones. A cada una de las chicas se les asignó una pieza, en la que se las mantenía encerradas la mayor parte del tiempo. En esa misma pieza debían recibir a los clientes.
“Un hombre se colocaba en la puerta y les cobraba 50 pesos a cada cliente que entraba con nosotras. Nunca vimos un solo centavo de ese dinero. No podíamos negarnos, o si no nos pegaban. Si o sí teníamos que hacer todo lo que el cliente quería”, dice Graciela, y un triste silencio se le congela en la mirada.

Proxima nota: Escape del burdel La Cueva en la madrugada, y una larga odisea para cruzar el río, de vuelta al Paraguay. Cómo opera la red de trata de menores.